• 29-Sep-2016
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Y los arreglos de la casa?

La lectora Sandra Merino, comparte su opinión respecto de la canasta básica del jubilado, ampliando la problemática a los arreglos que toda vivienda exige.

Estimados:

Quiero trasmitirles mi opinión con respecto a la bajísima jubilación de nuestros abuelos. Cuando hacemos referencia a este tema, normalmente hablamos que el monto no llega a cubrir las necesidades básicas como alimentación, remedios, pago de alquiler para quienes no tienen la suerte de contar con vivienda propia, etc.

Lo que omitimos son otros gastos no menores y necesarios a la hora de afrontarlos. Basicamente ,

son aquellos como las reparaciones que concierne tanto al mantenimiento de la vivienda como la destinada a electrodomésticos. Con respecto a la vivienda no es raro observar el deterioro en ellas, salvo que el abuelo en cuestión cuente con la ayuda económica de sus hijos, lo que no siempre sucede ya que ellos tal vez no perciban un salario suficiente para brindar tal ayuda.

Quien no necesita los servicios de un pintor, albañil o plomero. Tomando el caso de un service de heladera, tengo cercano conocimiento que están cobrando solo la mano de obra $1000 (pesos mil), sin contar los repuestos.

Los objetos se deterioran, y reponerlos se hace más difícil aún. Contratar un gasista , directamente prohibitivo. Recuerdo las palabras de una tía, fallecida lamentablemente, que cuando le pasaban los presupuestos ella respondía: ¿Ud. donde estudió? ¿ Es el Dr. René Favaloro? Poco afortunada la comparación, pero su indignación la superaba.

Por último, y sin intención de incomodarlos por este comentario, tenemos el caso de los sepelios, cuyos valores también superan con creces la posibilidad de afrontarlos. Experiencia cercana: las compañías están cobrando entre $ 13.000.000 y $ 18.000.000 , sin velatorio.

Desconozco lo que justifica esta suma. Lo que doy fe , es lo triste que es para muchas familias no poder contar con este dinero y salir desesperadamente a pedir prestado. Porque lo menos que todos queremos es despedir a nuestros queridos abuelitos con un mínimo de dignidad.

Lo que continua siendo indigno es la falta de consideración que reciben después de dejarnos lo mejor de su juventud.

Muchas gracias por recibir mi comentario.

Cordialmente.

Sandra Merino.

 

 


 

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