• 21-Sep-2016
  • SIGG
¿Dialogamos o monologamos?

¿Cuáles son las causas por las cuáles las personas se encuentran imposibilitadas de establecer un diálogo generador de soluciones para ambos?

                       ¿DIALOGAMOS O MONOLOGAMOS?

                   Una invitación a pensar en el diálogo inter generacional


                                                                                           Por el Dr. Juan Luis Jacubowicz

-“No podes seguir sola…
- Estoy bien así, me arreglo. …
- Entendé, ya no te podes arreglar. Necesitas que alguien te acompañe y te
ayude.
- La que no me entiende sos vos. Yo necesito muy pocas cosas y no quiero
que una extraña me controle .No quiero a nadie en casa.
- No es control, es ayuda!!. Sos egoísta, no te das cuenta que estoy todo el
día preocupada por vos; no sé si te pasa algo.
- ¿Egoista yo? si precisamente no quiero ser un problema para vos!
- Es por tú seguridad, ayer te olvidaste la hornalla de la cocina abierta…
pudo ser un desastre-“


Esta conversación reproduce una de las escenas frecuentes entre
miembros de la familia. La habremos escuchado muchas veces…
madres/padres y abuelas/os, tíos y sobrinos… muchas veces hemos sido
una de las partes en la misma situación.


Constituyen el inicio de un problema que paulatinamente irá creciendo
hasta derivar en situaciones que no se pueden manejar y resultan
dolorosas para los involucrados.


¿Cuáles son las causas por las cuáles estas personas se encuentran
imposibilitadas de establecer un diálogo generador de soluciones para
ambos?


Uno y otro manifiestan encontrarse motivados por las mejores
intenciones para sí y para con el otro, sin embargo… no pueden dejar de
retroalimentar el conflicto; vuelven a repetir una y otra vez las mismas
actitudes.
Son varias las posibles respuestas que podemos dar frente a la situación
descripta. Me referiré a alguna de ellas.
En primer lugar tenemos que tener presente que los miembros de una
familia tienen modalidades de dialogar que le son propias y constituyen
una verdadera matriz conversacional. Por lo general, la familia trata
-infructuosamente - de mantenerla inalterable durante el transcurso del
tiempo.


Constituye un código propio que los identifica, les genera pertenencia y
que se trasmite de unos a otros, tratando de resistir las incorporaciones de
nuevos miembros y los cambios de contexto. Esto ocurre en especial en
las familias con límites y roles rigidizados : cada uno nace, vive y muere con
una función inmodificable.


En aquellas otras cuyos límites son más difusos, permeables y con
funciones consensuadas, su matriz dialógica será distinta, cuanto menos
empática; lograrán ponerse uno en el lugar del otro, o al menos lo
intentarán, para vivir mejor.


Volvamos a detenernos en la conversación inicial de esta nota. Estamos en
presencia de una conversación polarizada “no podes - yo puedo”;
“necesitas – no necesito”, “ayuda – control”; “inseguridad – seguridad”. A
pesar de que cada uno expresa buenas intenciones con relación al otro, no
pueden construir un diálogo superador, que incluya lo que a ambos les
preocupa o interesa, por la imposibilidad de escucharse.
Precisamente la polarización lleva a bloquear el mensaje de la otra
persona.
“Lo mejor para el otro, es que se haga lo que yo quiero”. Esta lógica es
impermeable a razones distintas, diferentes u opuestas a la suya.
Si escuchamos atentamente los diálogos como el transcripto , podemos
inferir con bastante certeza la matriz propia de estas dos personas, cómo
se comunican, cuáles son sus códigos familiares. Esta polarización se debe
haber repetido en diálogos anteriores, y seguramente fue resuelta
conforme quien detentara la autoridad en cada situación o momento.


Ante el envejecimiento con deterioro de alguna de las capacidades de uno
de los miembros de la familia, el reconocimiento de sus nuevas
necesidades y los fuertes cambios de contexto, determinan que también
entre en crisis la matriz comunicacional. Es decir que nos damos cuenta
que la forma de dialogar que veníamos teniendo no da resultados, no
funciona, hay que comenzar a hacer cambios…
¿Cómo se pide? ¿Qué se necesita? ¿Quién decide? ¿De qué modo?


Quizás sea oportuno pedir ayuda, orientación para aprender cómo se
hace. Es un momento para consultar a un tercero neutral – mediador-
que pueda colaborar en reorientar el diálogo y modificar su estructura
focalizándola en las necesidades actuales y ayudando a generar opciones
que permitan superar las dificultades.


Su intervención ayudará a generar un ambiente o clima en el que las
personas que están inmersas en esta situación problemática, se
comprendan y se escuchen mutuamente; puedan por ende plantear sus
miedos, sus deseos, sus expectativas y necesidades inmediatas.


Este nuevo modo de diálogo tiene por finalidad brindar tranquilidad y
contención a los participantes para que juntos y con su ayuda profesional,
puedan volver a conversar sin ofenderse y emprender un proceso de
colaboración mutua.


El mediador va a intermediar y hará que aparezcan las nuevas cuestiones
que han de tener que resolverse pero con una mirada distinta, la que
pasará por un prisma que irá separando sus distintos componentes,
dándole un tratamiento único y personal.


Nuestra preocupación profesional es brindar las herramientas y
colaboración necesarias para que las familias puedan transitar por este
camino de diálogo entre las generaciones.


Dr Juan L. Jacubowicz - SIG: Resolucion de conflictos

Educador. Facilitador. Abogado Universidad de Buenos Aires (Argentina); Mediador Prejudicial y Familiar del Ministerio de Justicia y Derechos Humanos (Argentina). Mediador Comunitario Facultad Latinoamericana Ciencias Sociales (FLACSO). Formador de Formadores Facultad de Ciencias de la Educación y Ministerio de Justicia y Derechos Humanos (Argentina)

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